Cuando voy a entrenar durante la semana, aveces me vienen pensamientos como dejar pasar por hoy, dejándome seducir principalmente por la pereza.
Es un problema que quizás a muchos nos pasa, y mas aún durante los primeros días de entrenamiento.
Aveces, influye el mal tiempo, días lluviosos, bajas temperaturas, el cansancio después de un día de trabajo o estudio y muchos factores mas. Pero existe un hecho que relata Mateo 4: 1-11, que se trata de las tentaciones que Jesús tuvo en el desierto durante cuarenta días.
-“No sólo de pan vive el hombre”, “No tentarás al Señor tu Dios". Esas son una de las frases conocidas en el evangelio, con las cuales Jesús nos enseña que no hay nada imposible si se trata de cumplir un objetivo.
Para Jesús posiblemente en ese momento no fue fácil soportar cuarenta días sin abastecerse.
Cuando una clase de karate se hace difícil durante el entrenamiento, nunca se ha dicho que no se requiere sacrificio y evitar tentaciones que nos pueden llevar a la pereza e incluso desviarnos del camino. Se requiere perseverancia y fuerzas para seguir adelante.
Uno de los requisitos que se debe considerar, es que todos tenemos algún demonio que nos tienta con satisfacernos con algún descanso y taparnos de excusas para faltar a un entrenamiento. Pero lo principal, es saber que cuando se practica la disciplina del karate, no basta sólo con entrenar el cuerpo, sino también la mente. Ya que la mente ocupa un proceso fundamental que es generar la motivación.
-Obviamente existirán fuerzas mayores, como toda vida cotidiana.
-Pero lo mas importante es que al momento de llevar el karategui, hay que hacer lo que Jesús hizo en el desierto: Dejar claro el objetivo y no dejarnos tentar por demonios que nos pueden llevar a un camino erróneo en nuestras vidas.

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