lunes, 17 de junio de 2019

EL BAUTISMO Y EL CAMINO DEL DO



Todos tenemos un camino durante el trayecto de nuestras vidas. En el Karate he decidido llevar mi sendero mediante el KARATE - DO.

DO es el camino, KARATE: Mano vacía.
Por lo tanto; Karate DO consiste en El camino de la mano vacía.












Juan el Bautista preparaba el camino para El Mesías, mientras predicaba en el desierto a sus discípulos según el Evangelio de San Juan.
Anunciando el recorrido que debían tener junto al Mesías que habría de venir.

Durante el bautismo con el agua del río Jordán, aparece Jesucristo y se anuncia el camino que se debe seguir.



Cuando entramos al Dojo, el Sensei o quien preside la clase, nos entrena y nos prepara en cada instancia el camino que recorremos a través del Karate.

En el momento en que aparece el Sensei o cualquier Maestro de mayor grado como invitado de honor, ¿Has notado cuando el entrenamiento se detiene durante unos segundos exclusivamente para saludar al Sensei?.
Luego del saludo, la clase por lo general continúa hasta que finalmente el Sensei se une al entrenamiento.


Juan El Bautista hace algo similar cuando Jesucristo se aparece ante su bautismo en el río Jordán, presentando el Camino que tiene preparado para sus discípulos y la misión de Jesucristo comienza en dicho momento.


Jesucristo en este caso, toma el rol de Sensei y Juan el Bautista toma el rol de Senpai.



El Sensei, Senpai, Lechi o quien sea el que se encuentre realizando la clase, otorga el principal respeto que se merece hacia el Sensei de mayor grado ocurriendo una transición en el Dojo, continuando con el camino que todos seguimos como alumnos. Siguiendo las enseñanzas del Sensei como los discípulos seguían a Jesucristo.

No es un tema de jerarquía, se trata de un respeto que se enseña con disciplina durante las clases como símbolo de humildad.

Por eso como vivencia personal, siento a Dios en el momento del entrenamiento. Porque con lo aprendido en cada clase, se forma un estilo de vida que fortalece mi mente y mi cuerpo.




                                 





viernes, 7 de junio de 2019

UNA EXPERIENCIA PERSONAL ENTRE LA FE Y MEDITACION

¿Una persona sería cobarde o valiente al no poder ejecutar un ataque en un momento de una supuesta pelea insensata que es fácil de evitar?


Aveces es mejor dejar que la energía fluya por si sola y a la vez quien actúa sólo con violencia que sea responsable de su propio Karma.


Cuando se ejecuta una técnica, debe haber una solución sin agrandar mas un posible conflicto. Existe una frase muy conocida que dice mas o menos así "La mejor pelea es la que no se hace".



La batalla mas grande que el ser humano debe luchar y la mas difícil, está en nuestro interior. Ya que nuestra mente conoce muy bien nuestro propio ser y cada individuo conoce muy bien su debilidad. Pero conoce a la vez su fortaleza y los pensamientos son como una lluvia infinita de ideas que se expresan según como se manifiestan nuestros sentimientos.




Jesucristo fue tentado en el desierto durante cuarenta días y el demonio le ofreció sus reinos, convertir las piedras en pan y aún así  pudo mantener su fe y lealtad ante Dios venciendo las tentaciones del mal.

Si nosotros estuvieramos en  una pelea constante,  con un falso título de campeón haciendo creer ante todos que somos unos artistas marciales intimidando al prójimo con el propósito de satisfacer nuestro ego. ¿De que servirá?
El Karma es una ley universal que nadie se puede librar.



Del tiempo que llevo practicando artes marciales, gracias a Dios no he tenido ningún tipo de conflicto mayor, ya que los entrenamientos son satisfactorios mas que nada para mejorar la mente y el cuerpo.








Como todo un artista marcial creyente, sólo doy gracias a Dios por la posibilidad de poder practicar esta hermosa disciplina denominada Karate DO.